Crítica de la película Cambio de Reinas.

Hola a todos: 

El pasado 14 de enero hicimos una entrada sobre la misma película haciendo un análisis previo de la película Cambio de reinas, que ya nos avisaba que estábamos ante un film de calidad. ¿Tras el visionado de la misma se han cumplido los augurios? Digamos desde el principio que sí, ahora argumentemos la respuesta. 

El historiador Rosenstone decía que «fuera de los amurallados recintos de la palabra impresa se extiende un mundo de color, movimiento, sonido, luz y vida. Un mundo que se proyecta sobre las pantallas que apunta hacia el pasado, se remite a él y lo presenta.» (Rosenstone, 2014, p:31). Y esto es lo que ocurre con Cambio de reinas, que la Historia cobra movimiento, vida. 
Anamaría Vartolomei como Luisa Isabel
Podría ponerme "stupendo", y no lo voy a hacer, apuntillando y opinando sobre detalles históricos de la película que yo habría enfocado de otra manera, pero como ya dije en mi tesis recogiendo la opinión de grandes historiadores: 
Centrándonos en destacar los errores cronológicos, los anacronismos, olvidamos algo tan importante como definir cuál es nuestra posición ante un problema histórico. Como historiadores olvidamos dotar a nuestra crítica de un discurso histórico (Montero Díaz, 2015: p. 51.). Lo importante (Sorlin, 2005: p.28) entonces no es criticar, sino comprender cómo la película logra seducir al mismo tiempo que ofrece un mensaje. Esta es una de las tareas que se han impuesto los historiadores que estudian las producciones audiovisuales.
Igor Van Dessel como Luis XV. Fuente: Unifrance.org
Dice de nuevo Rosenstone (2008, pp. 10-11):
... debemos dejar de esperar que las películas hagan lo que (imaginamos que) los libros hacen. No debemos esperar que acierten con los hechos, o que presenten las diferentes caras de un problema, o que traten de manera imparcial todas las pruebas de un asunto o a todos los personajes o grupos que aparecen en una situación histórica y detalladamente un acontecimiento. Debemos dejar de anhelar que las películas se conviertan en el espejo de una realidad desaparecida que nos muestre el pasado tal y como fue. Las «películas históricas de ficción» no son, ni serán, nunca «precisas», de la misma manera que los libros (dicen ser), independientemente del número de asesores históricos que se consulten para trabajar en un proyecto y la atención que se preste a sus recomendaciones. Al igual que las obras de «historia escrita» las películas no son espejos de lo real, sino construcciones, trabajos cuyas reglas para relacionarse con el pasado y representarlo son necesariamente diferentes de las que tiene la historia escrita. ¿Cómo podrían ser las mismas normas (y cómo quieren que sean) si precisamente el objetivo de la película es añadir movimiento, color, sonido y drama al pasado).
Los escenarios, la música y la fotografía de Cambio de reinas son de factura impecable, nada que reprochar. De hecho, muchas escenas comenzando por la primera escena, rezuman arte pictórico por los cuatro costados. Los palacios, el ambiente que desprende la película, es espejo de la ruina y decadencia de una época. Todo esto habría carecido de sentido si no hubiera sido acompañado por unas actuaciones francamente buenas, donde sorprenden sobre todo la de los niños.
La pequeña infanta Mariana Victoria (Juliane Lepoureau) junto a su padre Felipe V (Lambert Wilson). Fuente: Twitter
Recuerdo en este punto lo que decía Natalie Zemon Davis sobre el cine como "experimento de pensamiento". Podemos imaginar lo que podía pasar por la cabeza de un adolescente al que le cayó el peso de una corona como la francesa, podemos imaginarlo o ver la excelente interpretación de Igor Van Dessel como Luis XV, un niño asustado y sin infancia que intenta llevar el destino que la ha tocado vivir con la máxima dignidad posible. 

Es muy interesante ver cómo los niños, peones de un mundo de adultos, asumen su destino de maneras diferentes. Luis XV a regañadientes, la infanta española Mariana Victoria que es interpretada de manera espectacular por la pequeña Juliane Lepoureau, que asume su destino encantada y con una entereza impropia de su edad. Su actitud contrasta con la rebelde Luisa Isabel (Anamaría Vartolomei), que rezuma rebeldía y libertad por los cuatro costados negándose a ser lo que todo el mundo espera de ella. 

Personalmente deciros que me lo he pasado muy bien con el filme. Es de corte histórico pero no cae en el documental ni en el academicismo. Pretende contar una historia con base histórica y la misma te atrapa y te interesa por encima de la Historia. Despierta el interés por nuestra ciencia y lo hace de manera divulgativa, algo necesario pues no estamos ante un ensayo sino ante una película,

Esperamos vuestras opiniones sobre el mismo.

Un saludo a todos.

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