Analizando el éxito de Roca Barea

Hola a todos...

Comencemos diciendo lo obvio. Elvira Roca Barea, con sus obras Imperiofobia y Leyenda Negra y Fracasología, «lo ha petado». Guste o no guste es así. Preguntarse por tan rotundo éxito me parece más que pertinente para este humilde blog.

Las obras de la citada autora presentan una especie de conjura a nivel planetario en contra de los enemigos de España en la que supuestamente muchos «malos españoles» participan para «romper España». La Leyenda Negra existe y es la culpable de nuestros actuales males. El libro encaja en un momento histórico en que España como estado-nación y como idea está en tela de juicio, y la obra de Roca Barea nutre al lector de un relato (palabro muy de moda) que explica el complicado momento por el que pasamos.


La crisis política, institucional, económica, territorial española, y la que quieran ustedes añadir, es fruto de la citada conjura a nivel planetario. Roca Barea devuelve al lector a una tranquilidad donde todo toma sentido. Los «conjurados» son localizados y se podrá luchar contra ellos. El relato de Roca Barea tranquiliza al lector y le sitúa en un campo de juego que conoce. Da sentido a un momento histórico difícil, qué duda cabe. 

Temo que las citadas crisis no ocurren solo en España. Personalmente el libro de Bauman Modernidad líquida me ayudó a entender todo lo que está ocurriendo. El mundo, bajo los parámetros que conocíamos, ha desaparecido. El estado-nación como concepto está obsoleto, la economía ha pasado del capitalismo pesado al líquido. Todo fluye a una velocidad nunca vista, y los habitantes de este pequeño y coqueto planeta azul no podemos asumir, o lo hacemos a duras penas, tal cantidad de cambios.

Estados Unidos de América ha optado por el Make America Great Again (la clave está en el again), Gran Bretaña se abraza al Brexit para volver a ser un imperio, Cataluña sueña con una República difícil de entender, y España, parte de los españoles, por la Leyenda Negra. La culpa es del «otro», del enemigo, del distinto, del que no comparte mis valores.

Volvamos a la pureza original, al Paraíso Perdido, que por cierto nunca existió. Es un mecanismo en absoluto nuevo. Cojan cualquier libro que hable de herejías medievales y lo comprobarán. Todas pretendían lo mismo, volver al Paraíso Perdido. Les recomiendo al respecto En pos del milenio. Revolucionarios milenaristas y anarquistas místicos de la Edad Media de Norman Cohn. Librazo.

Todo esto me recuerda a unas estrofas del genial Iván Ferreiro:


Así que deja de llorar por los paraísos perdidos,
nunca los perdimos porque nunca los tuvimos,
solamente están en tu cabeza.

Conocidos estos hechos, convocar la Leyenda Negra da sentido a todo. Agarrarse a lo conocido da tranquilidad y sentido a lo que ocurre. Entiendo la mecánica, ya la explicó Umberto Eco en Construir al enemigo. Ante un mundo líquido, con una identidad propia que se desvanece, invocar al enemigo, ponerme frente al espejo de mi némesis, me da sentido a mí y a mis valores. 

Siguiendo con la lógica de los seguidores de Roca Barea, poner en tela de juicio la obra es pasar de manera automática al lado de los «traidores». Da igual toda evidencia científica que se ponga encima de la mesa o señalar los innumerables y evidentes errores historiográficos que la obra contiene.

Toda crítica a la obra será tomada como un ataque a España y una reafirmación de sus valores. Algo así como la frase apócrifa  «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos». Que se lo digan al otrora aclamado Pérez-Reverte por aquellos que ahora lo defenestran y le ponen como parte de la conjura Prisa-judíos-catalanes y no sé qué más desvaríos. Es lo malo de no tener ideología y sí biblioteca.

Aquí no cabe debate historiográfico alguno. Roca Barea es su mesías y su obra su biblia. Nos adentramos en el pantanoso terreno de la creencia donde cualquier argumento es inocuo e innecesario. Fíjense que no he llamado en ningún momento del escrito a Roca Barea historiadora y su obra la he calificado de relato. Creo que es lo justo. Entiendo que te guste el relato y defiendo tu derecho a hacerlo, pero eso no es Historia y a mí es lo único que me interesa. Yo, como tú, vivo en un mundo que me sobrepasa, y lo único a lo que me puedo aferrar es a la Historia como profesión y modo de vida. Cada uno se ahorca en el árbol que puede para sobrevivir...

Supongo que ahora muchos me habrán puesto del lado de los traidores a Dios y a España... Bien, pero aviso que tampoco me encuentro cómodo con su némesis a los que llamo los «Juez Dredd». Colón era un genocida, Felipe II un fascista y Fernando el Católico un nazi. Hagamos una historia color de piruletas y lo que no cuadra con nuestros valores del siglo XXI lo escondemos o lo derruimos. De nada sirve tampoco decirles que se equivocan, no sirve de nada explicar un término tan querido por mí como «utillaje mental». Rápidamente te llamarán fascista. Apañados vamos...

Todos buscan su Arcadia feliz y la realidad no va molestarles. Vuelvo a mis libros, a mi torre de marfil. Espero que mi texto, antes de molestar, genere duda y reflexión. Es lo único que pretendía.

Un saludo a todos.

Comentarios

Entradas populares